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Valorando el patrimonio documental.

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

VALORANDO EL PATRIMONIO DOCUMENTAL.

Por Genaro Martínez Díaz

El Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO) resguarda una gran variedad de material como: documentos, libros, mapas, planos, fotografías, etc., que datan del siglo XVI al siglo XX; la gran mayoría de ellos fueron generados por instituciones gubernamentales, otros más son de procedencia eclesiástica, pero en cada uno de estos documentos se pueden observar fragmentos del pasado que en conjunto, muestran un desarrollo histórico y al mismo tiempo, son testigos materiales de la realidad social, económica y política del contexto en el que se generaron.

Mi experiencia dentro del proyecto de rescate del archivo histórico de Oaxaca, me ha brindado la oportunidad de aprender los procesos mecánicos y químicos para llevar a cabo la limpieza y desinfección del material documental de acuerdo a sus necesidades, además me ha permitido tener acceso directo a los contenidos de gran valor histórico y documental.

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Aunque la cantidad de material documental resguardado en el AGEO es muy vasta, cada uno de ellos posee características particulares que por lo tanto los hace únicos. A lo largo del tiempo el valor de estos documentos ha ido cambiando, probablemente en un principio tuvieron algún valor legal, pero conforme pasaron los años perdieron esta condición y se convirtieron en documentos con un valor estético, histórico, documental y bibliográfico.

El hablar de valores puede ser relativo. Analicemos lo siguiente: para disciplinas como la archivonomía o la historia el valor histórico o documental del material va a tener más peso y énfasis por su contenido textual, en el cual está contenida toda la información. Sin embargo a nivel de restauración y conservación existen otro tipo de valores como el funcional o el tecnológico, es decir, se valora tanto el soporte (papel) como los elementos sustentados (tinta), ya que sin ellos se perdería la información plasmada, pero también porque los materiales constitutivos al igual que las palabras, nos proporcionan información general tanto del proceso de elaboración como del ambiente y las personas que lo fabricaron.

La importancia del contenido y el soporte de un documento se manifiesta en las directrices del programa “Memoria del mundo” de la Unesco, el cual se encarga del patrimonio albergado en museos, archivos y bibliotecas, y lo define así:

Documento: “es aquello que consigna algo con un propósito intelectual deliberado. Se considera que un documento consta de dos componentes: el contenido informativo y el soporte en que se consigna. Ambos elementos pueden presentar una gran variedad de formas y ser igualmente importantes como parte de la memoria. Producidos en el marco de la actividad humana los documentos pueden tener características relevantes y ser símbolos de la memoria colectiva de un pueblo, nación, región o sociedad. A través de su soporte y contenido, los documentos reflejan la diversidad de los pueblos, las culturas y los idiomas, pasando a ser parte del patrimonio de la humanidad”.

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Por lo tanto un simple análisis de los materiales constitutivos (papel, hilos, tinta, recubrimiento, etc.), nos puede arrojar información muy significativa. Muchos de los papeles fueron elaborados con ciertos tipos de fibras, como el algodón, lino, seda, el cáñamo, a su vez las tintas fueron hechas con ciertos pigmentos, colorantes, aglutinantes (naturales, animales, químicos) etc., todas estas materias primas nos aportan información sobre el entorno natural y geográfico. De igual manera, las técnicas utilizadas en la manufactura nos dicen mucho sobre el contexto y su desarrollo socioeconómico y tecnológico. Aquí radica la importancia de restaurarlos y conservarlos, ya que los aportes de la investigación histórica del material constitutivo complementan la información plasmada.

Aunado a ello, es evidente que esos documentos son ricos en significados e historias, pues en ellos se plasma el lenguaje no solo en su sentido explicito, sino simbólico. Por un lado, el lenguaje cumple la función de transmitir información, y por otro, cumple una función simbólica a través del significado, el sentido, el uso de las palabras, el uso de los sellos, de los timbres postales, sus imágenes, sus símbolos; material constitutivo que es nuestro trabajo preservar como restauradores.

Un ejemplo sobre la importancia de preservar estos papeles son las filigranas o marcas de agua. que quizá sirvieron como elementos de seguridad que impedían su falsificación. Reafirmamos entonces la idea de que cada pedazo de papel cobra mucha importancia al llevar a cabo su investigación y análisis histórico, no están allí por casualidad. Con la tendencia a la virtualización y digitalización de las cosas, podría pensarse que el archivo digital del documento sería la mejor solución de nuestros tiempos modernos con el fin de economizar esfuerzos, pero no es así ya que en el caso de las filigranas solo pueden observarse de manera directa a contraluz, en las fotografías muchos de estos elementos materiales se pierden, como su textura o incluso su color original. Además, otro reto dentro de la restauración en los archivos y bibliotecas es que el material documental recobre su funcionalidad para que pueda ser consultado, cualquier intervención por mínima que sea se debe realizar con respeto a la integridad del documento, con materiales que sean compatibles con el mismo, y con un previo análisis, diagnostico e investigación de los materiales.

Estos son los desafíos que enfrenta un restaurador en una realidad social que está en continua mutación y cambio. Cuando las personas vean estos documentos sería deseable que reflexionaran que en ellos no sólo encontramos el trabajo gubernamental y su burocracia, también encontramos fragmentos de la vida cotidiana y de la misma sociedad.
Para finalizar quiero que el lector considere que más allá del rescate y conservación del material documental, se busca ponerlo a disposición del público en general, no solo para investigadores de corte social (historiadores, economistas, sociólogos, antropólogos, etc.) porque con ello la gente también puede tener acceso a información histórica para comprender mejor sus raíces, orígenes y su evolución.

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Creo que la restauración y conservación de los documentos tiene mayores beneficios, de lo contrario estaríamos condenados a cometer los mismos errores.

Al escribir esto me viene a la mente un poema llamado trasmutaciones de José Emilio Pacheco que dice:

Vuelvo la vista a un año remoto. No me sorprende lo muerto que hay en el –se halle donde se encuentre- sino su atroz perduración en este otro mundo. Perduración, lo sé, o es la palabra. ¿Cómo llamar a lo que se teje y se desteje si tregua? Muchos actores de entonces sobreviven en el gran teatro. Interpretan papeles que se hubieran dicho impensables. Por supuesto, varios se han ido y siempre habrá recién llegados a la compañía. Pero en nosotros que trasmutaciones. Y las metamorfosis no cesaran mientras el escenario siga en pie o yo continúe aquí para observarlo cuando represento. ¿Cuál será el porvenir de mi pasado? ¿Cuántas sombras de ayer ocultas en el ahora reaparecerán mañana en circunstancias que hoy nadie más imagina? Nunca me cansare de asombrarme ante esta riqueza más fascinante que una llama.

Espero con este artículo haber despertado el interés del público en general para que visiten el archivo Histórico de Oaxaca, en la Ciudad de las canteras, para que se maravillen con lo que pueden encontrar en sus documentos y sus historias.