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Las marcas de agua, el papel a trasluz

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

LAS MARCAS DE AGUA, EL PAPEL A TRASLUZ

Por María Fernanda Blázquez Blásquez

En alguna ocasión habremos leído a trasluz de una hoja de papel una inscripción o logotipo, tal vez sepamos que a este efecto se le denomina marca de agua y sobreentendemos que se trata de una marca comercial. Este asunto que nos es tan cotidiano cobra interés cuando descubrimos que es quizá una de las primeras formas del uso de la “marca” a nivel internacional.

Los inicios.
En el tiempo en que se hacía papel manualmente en Europa, alrededor del siglo XIII, cada dueño de un taller artesanal llamado molino papelero, acostumbraba marcar los pliegos hechos por él mediante la inicial de su nombre o con un motivo que le resultara significativo; a este distintivo se le conoció como filigrana o marca de agua por su forma de elaboración. La marca de agua más antigua que se ha encontrado data de 1282 y la siguiente de 1293 y provienen de Italia, por lo que se supone que en ese país inició tal práctica.

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Posteriormente, fue por decreto real que cada molino de papel marcaría sus pliegos, para controlar la calidad del producto y el pago de impuestos a la Corona. Gracias a ello, podemos encontrar un sinfín de filigranas que nos proporcionan datos acerca del origen del papel y nos aproximan a la fecha en que se elaboró.

La relevancia de la filigrana es que no es un sello que se aplique después de fabricar el papel, sino que se crea en el mismo momento de la formación de la hoja, ello la hace permanente e inmodificable.

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Para formar una hoja artesanalmente, se emplea un bastidor de madera con malla de alambre, sobre éste se “borda” con hilo metálico de cobre o latón para crear la filigrana. Al sumergir y sacar el bastidor de una tina con la pulpa de celulosa disuelta en agua, en el lugar en donde se hizo la filigrana queda menos pulpa que en el resto de la superficie. La hoja de papel húmeda se desprende cuidadosamente del bastidor y se prensa entre fieltros, una vez seca se aprecia el efecto, una línea siguiendo la forma del bordado que sólo se observa al ver la hoja a contraluz.

Las marcas de agua en el siglo XX
En el transcurso del siglo XIX y hacia el XX con el proceso de industrialización, las marcas de agua dejaron de hacerse mediante la filigrana tradicional, pues el bastidor fue sustituido por un rodillo y una banda sin fin a través de los cuales corre la pulpa de celulosa y es compactada. Sin embargo, la costumbre de marcar el papel no terminó. La marca de agua en los papeles industriales está dada por el estampado sobre la pulpa húmeda de un molde metálico que se fija al rodillo.

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Las filigranas pueden tener gran valor estético, de acuerdo a la maestría del artesano que la elabora. A través de ellas conocemos valores, tradiciones y gustos de una sociedad, es común encontrar en ellas cruces, círculos, coronas, flores, estrellas, escudos, animales como el león, el toro y el gallo.

Cuando tenemos un documento sin fecha, la marca de agua en conjunto con otras características del papel, puede ayudarnos a situar el rango de años en los que se elaboró. Una función de la marca de agua es servir de garantía a la autenticidad de un documento oficial, como sucede actualmente con los billetes.

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En el Archivo General del Estado de Oaxaca tenemos diversos ejemplos de documentos elaborados en los siglos XVI, XVII y XVIII cuyas marcas de agua al ser identificadas en catálogos hechos por investigadores en México y alrededor del mundo, nos confirman la antigüedad y autenticidad de nuestros documentos.

A partir del siglo XIX los despachos o secretarías de gobierno en Oaxaca, como en el resto del país, se valieron del uso del papel marcado con el escudo nacional, lo cual fue una forma de dar valor legal a los documentos expedidos y evitar falsificaciones, al revisar las marcas de agua de dichos documentos podemos observar las transformaciones del escudo nacional a través de los siglos.

El estudio de las marcas de agua es de gran importancia para conocer los documentos históricos, pues nos permite enriquecer y ampliar nuestra comprensión de ellos aprendiendo a ver más allá de lo que está escrito sobre el papel.