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Las fonotecas: Sonidos que el viento no se llevó

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

LAS FONOTECAS: SONIDOS QUE EL VIENTO NO SE LLEVÓ

Por Stella Camargo y Tenoch Ángel Aguilar Nava

Las fonotecas son un “archivo de la palabra”, allí se recopilan grabaciones sonoras de valor histórico y documental que son puestas a disposición de los usuarios para preservar la memoria sonora de una comunidad, sus creencias, modos del habla, ritmos y entornos sonoros que representan y conforman la identidad de muchos pueblos.

El vocablo fonoteca fue introducido por Gabriel Timmory para la Fonoteca Nacional Francesa en el año de 1932. Viene de las raíces griegas: fone (sonido) y theke (caja, bolsa, depósito, colección). De acuerdo con el Diccionario de la lengua española es una: “Colección o archivo de cintas o alambres magnetofónicos, discos, etc., impresionados con la palabra hablada, con música u otros sonidos”.

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Disco de acetato con discurso de Gustavo Díaz Ordaz

En las fonotecas se encuentran: cintas de carrete abierto, cintas magnéticas, casetes, cuya colección se llama Cintoteca; también hay discos de vinil o acetato, discos compactos y últimamente archivos digitales.

Las fonotecas se ocupan del sonido, en la tesis doctoral: Modelo de desarrollo de la Fonoteca Nacional de México, Perla Olivia Rodríguez Reséndiz dice que el sonido como objeto de estudio de la acústica son “las vibraciones producidas por objetos en movimiento que son transmitidas a través de ondas que se propagan por distintos medios, principalmente el aire y que pueden ser percibidas por el oído. Cuando esas vibraciones son convertidas en señales mecánicas, eléctricas o digitales de audio, se pueden grabar y con ello fijar el sonido en un determinado soporte dando lugar a la creación de un documento sonoro”.

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Digitalización de disco de acetato

El sonido fue grabado por primera vez el 9 de abril de 1860 en el fonoautógrafo de Édouard-Léon Scott de Martinville, quien grabó la canción popular francesa “Au Clair de la Lune”, la cual solo fue posible reproducir hasta el 2008, en Estado Unidos. En 1877, Thomas Alva Edison inventó el fonógrafo que graba y reproduce el sonido, generando los documentos sonoros. La grabación se empezó a usar en las artes y la ciencia, la que reconoció su importancia para la investigación. En la etnomusicología, se grabó música y lenguas indígenas de América, Europa, Asia y África. J. Walter Fewes usó cilindros de cera creando la primera colección sonora de etnología en el mundo, luego hubo otras colecciones más, dando inicio a las fonotecas, la primera fue la Phonogrammarchiv de la Academia de Ciencias y Artes en Viena.

Aparecieron los discos de acetato, de vinil, las cintas magnéticas, los discos compactos y se evolucionó hasta llegar al sonido digital mediante computadoras. En los archivos, una fonoteca es una colección sistematizada de documentos fonográficos. Tradicionalmente las fonotecas están más ligadas a las bibliotecas que a los archivos porque se ubican generalmente en una sala anexa a una biblioteca.

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Digitalización de cinta magnética

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció el 27 de octubre de 1980, el valor patrimonial de los archivos sonoros y audiovisuales, y pidió su salvaguarda y conservación.

Como cualquier otro documento de archivo, su gestión documental implica la organización y procesos de clasificación y ordenación. La selección se aplica en dos momentos, el primero durante el ingreso (selección inicial) y formación de fondos y colecciones y el segundo, durante la digitalización (selección para preservación). Otro de los procesos archivísticos es la valoración de estos acervos especiales, la cual consiste en la identificación de los valores primarios (administrativo, legal, fiscal y contable) y secundarios (informativo, evidencial y testimonial). Finalmente, de acuerdo con las particularidades del acervo sonoro se determinarán los criterios de valoración y selección.

La preservación, conservación preventiva y restauración, son los procesos que evitan la alteración de los soportes y los tratamientos adecuados, aplicando el principio de reversibilidad. La parte preventiva, incluye el control del repositorio respecto a temperatura, luz, control de plagas, elementos biológicos nocivos y una buena la manipulación, pues las cintas son sensibles a los campos magnéticos y los discos a las rayaduras entre otros deterioros.

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Digitalización de disco de acetato

Muchos acervos sonoros se encuentran en peligro de desaparecer por: la fragilidad de los soportes, inadecuada conservación, tecnología obsoleta, desconocimiento de los documentos sonoros, ignorancia y falta de sensibilización de la importancia del patrimonio sonoro y a la indefinición en los marcos legales para la preservación.

El Departamento de Reprografía del Archivo General del Estado de Oaxaca, AGEO, ya cuenta con personal especializado en imagen fija, imagen en movimiento y audio. Ya se han digitalizado discos LP (long play) en soporte de acetato y con diferentes contenidos como, el discurso de Lic. Luis Echeverría Álvarez en su visita a Oaxaca, estos discos están en español y traducidos al mixteco y zapoteco. Así mismo se hizo lo propio con los discos de los discursos pronunciados por el Lic. Gustavo Díaz Ordaz en el año de 1967. De igual manera se digitalizó una cinta de carrete abierto.

Dice Tenoch Ángel Aguilar: “En el AGEO me encontré con audios cuyos formatos ya no son de uso común, y esto me ha permitido redescubrir el pasado de una forma amena y entretenida, poniendo mis conocimientos al servicio del Archivo Histórico. Unirme a este proyecto, digitalizando material análogo a los formatos que se manejan en la actualidad, ha sido una experiencia maravillosa; es volver a la vida estos archivos para la consulta de las presentes y futuras generaciones. Este acervo me ha dado la satisfacción de con mi trabajo, volver al pasado, estar en el presente y viajar al futuro, como el Doctor Emmett Brown y Marty McFly en la película Volver al Futuro”.

Agradecemos al AGEO la oportunidad de observar y escuchar “Los Sonidos que el Viento no se Llevó”. Sin archivos ordenados no hay transparencia, ni historia, ni cultura.