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La importancia de los rastros de la historia en el papel

Archivo General del Estado de Oaxaca

LA IMPORTANCIA DE LOS RASTROS DE LA HISTORIA EN EL PAPEL

Por Alissa Hernández Carmona.

El papel va adquiriendo huellas a través de su historia: manchas, rasgaduras, lagunas, todas son una parte importante en la historia del papel. Cada una de ellas, sin importar cual, manifiesta la forma como un documento fue tratado, manipulado o resguardado, y debe ser valorada.

Cesare Brandi, conocido como el padre de la Restauración y primero en teorizar esta disciplina en la época moderna dijo: “Dando por sentado que en restauración, bien sea por el propio concepto de la obra de arte [en un sentido más amplio, patrimonio cultural] como un unicum, o bien por la singularidad irrepetible de los hechos históricos, cada caso será un caso aparte y no un elemento de una serie de características similares”. Comprendiendo que el documento condiciona a la conservación-restauración y no al revés, cada papel tiene sus características, que deben ser valoradas para tomar decisiones de intervención acertadas, no sólo en cuestión técnica sino también metodológica. No es correcto realizar el mismo procedimiento en todos los documentos, pues ellos hablan por sí solos con sus peculiaridades, dejando claro que no hay receta específica para su intervención.

Con mi experiencia educativa, y laboral en el Departamento de Conservación y Restauración del AGEO, comprendo que el fin último de la restauración es promover la conservación del patrimonio para futuras generaciones. Siempre procurando la mínima intervención necesaria, evitando cualquier alteración negativa y respetando al original en su integridad material y en su historicidad.

Dentro del AGEO, he entendido la importancia de los rastros que se pueden encontrar en el papel. Las huellas que el documento obtiene durante su historia, son parte de la misma, desde el proceso de su realización hasta la actualidad. Cada marca, faltante, rasgadura, mancha o rotura cuenta su historia; desde el momento en que una hoja adquiere ese rastro, se vuelve parte de ella, al quitarlo o tratar de hacerlo borramos una parte de su historia.

Las manchas sobre el papel nos cuentan un poco de su historia sin tener la necesidad de hablar. Una marca de humedad

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, nos dice que ese papel estuvo expuesto al agua, ésta pudo provenir de la lluvia y sus filtraciones. Si intentamos ir más al fondo de su origen, podríamos concluir que es una marca de café, y que tal vez quien generó o recibió ese documento estaba disfrutando de uno y lo derramó.

Una rasgadura es otro rastro que nos dice que el documento fue manipulado o guardado incorrectamente, causando roturas; éstas se encuentran más comúnmente en las orillas, que se maltratan con mayor facilidad.

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Otra huella del tiempo son los faltantes en el papel, conocidos también como lagunas. Según la Real Academia Española un faltante es: “Que falta, no está donde debería”, es una parte que ya no existe por causa alguna y no sabemos con exactitud qué pudo haber estado ahí. Fue eliminada, borrada o comida por insectos

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; ésta última, es una de las causas de lagunas que más he observado en mi trabajo de evaluación del estado de conservación de documentos en el Archivo Histórico.

Al observar una imagen, la mente idealiza “recreando” lo faltante, pero si esto se lleva a la realidad física, se acerca a la obra a un punto de destrucción de su autenticidad, pues al incorporar algo nuevo modificamos su pasado. Según Brandi, el pasado le otorga a una obra su único valor actual y debe ser resguardado para su supervivencia. Por lo tanto en un documento histórico no se reconstruye el faltante de información, aunque sí el faltante material del soporte.

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Existen rastros que nos indican la dirección que deberá tomar la restauración, en ella podríamos borrar parte de su historia, pero sólo como consecuencia de algún proceso de conservación curativa en el que tratamos de detener su deterioro, y algunas veces revertirlo para conseguir la permanencia del documento en el tiempo

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. En el AGEO nos enfocamos en la conservación preventiva y curativa, que busca la conservación integral del patrimonio documental.

Como las nuestras en la piel tienen un significado para cada uno de nosotros, de la misma manera sucede con las cicatrices del documento. Cada rastro que se observa en el papel es muy importante pues da cuenta del proceso que lo llevó a estar donde lo encontramos hoy. Debemos entender que una huella no es insignificante, al contrario, esa pequeña o gran marca significa más de lo que aparenta; no debemos descartarlas, pues al hacerlo suprimimos parte de su historia, y al tratarse de documentos históricos, eliminamos parte de nuestra historia.