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La autenticidad de lo falso

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

 

LA AUTENTICIDAD DE LO FALSO

Por Stella Camargo Quiñones

 
La feminista Florence Thomas decía el por qué no se quitaba las arrugas: “Esta cirugía lo aplana todo, pero sobre todo, los recuerdos y la memoria, asegurándote que a los 58 años puedes lucir nuevamente de 38…, y dígame ¿por qué lucir de 38 cuando uno tiene 58? ¿Por qué renegar de la cara, de la piel y sus surcos cuando son años vividos, dolores y risas que han moldeado la expresión y que le han dado un reflejo a la mirada y un sentido a la sonrisa?”

 

De la misma manera editar un documento histórico es quitarle información, alterarlo, mutilarlo, falsearlo y restarle autenticidad. Suprimir un doblez, una galería u ocultar una mancha, es borrarle la historia, cada rotura, cada huella, cuenta del trasegar por los archivos u oficinas en las que ha estado desde que fue escrito, la manera en que ha sido tratado, las condiciones del ambiente pues a cierta temperatura y humedad aparecen los hongos y todo esto es información muy valiosa.

En el Departamento de Reprografía del Archivo General de Estado de Oaxaca (AGEO) se digitalizan los documentos para el resguardo y conservación de los originales; como manejamos documentos históricos esta digitalización debe ser 100% fiel al original. Al final del proceso, las imágenes digitales se editan pero esta es una edición mínima, descrita en artículos anteriores, solo para enderezar y recortar la imagen.

Editar un documento histórico es quitarle autenticidad y la falsificación no tiene lugar en un archivo histórico. Esta frase suena muy contundente y pareciera ser que en los archivos no hay cabida para documentos falsos, pero esto no es cierto.

Este engaño no es exclusivo de la era digital, ha existido desde siempre, en todo acervo con seguridad existen documentos falsos, tanto así que los archivos tienen una sección o serie para este hecho.

En el AGEO hay una serie llamada: falsificación, estafa y estelionato, que pertenece a la Sección Criminal del Fondo Justicia. En la caja 59 expediente 1, se encuentra el documento del que hablaremos hoy. Corresponde al llamado título de San Mateo Capulálpam como solía llamarse este pueblo. El documento y el plano originalmente de 1758, se hizo pasar por uno hecho en 1599. Debido al litigio de 60 años entre San Miguel y San Mateo Capulálpam por la posesión de unas tierras, en 1996 se hizo un peritaje que dictaminó que el título y el mapa son falsificaciones con errores históricos. En primer lugar, la letra es del siglo XVIII no del XVI; además quien firma el documento en 1599 es don Luis de Velasco, que a la sazón era Virrey de Perú y no estaba en México. En cuanto a la tipología documental se habla de una Merced Real hecha a los caciques de Capulálpam, pero incluye parte del texto canónico de una Real Provisión, con errores evidentes de transcripción que un escribano de la época no podría haber cometido, por ejemplo, al listar los títulos del rey de España en lugar de decir “las dos Sicilias” dice De las Dosse Sillas, lo que indica que quien copió el documento no lo leyó bien, ni tenía el conocimiento adecuado.

Ahora bien, el concepto de título primordial es muy difícil de entender debido a la complejidad de la historia y de la vida política de las comunidades que dio origen a este. Era común que los llamados “títulos primordiales” fueran falsificados para presentarlos como prueba en demandas territoriales; por eso se piden peritajes y un análisis minucioso del papel, la letra, la tinta, la tipología documental, los nombres de los firmantes, la fecha etc., para demostrar si tienen o carecen de legitimidad y de información correcta. Sin embargo, hay otro tipo de “copia” de documentos que reemplaza a los títulos auténticos que fueron entregados por la autoridad española y que habían sido perdidos, destruidos o vendidos, ya que en verdad estos documentos sí contienen la memoria de los pueblos en una narrativa diferente de la española. Es así como el concepto de autenticidad del actual sistema legal carece de base frente a estos documentos y no siempre existe una correspondencia entre un documento legal, legítimo, auténtico y la verdad.

El por qué en 1758, las autoridades de Capulálpam mandaron a hacer su título a Zaachila se puede leer en internet en el artículo “EL título de San Mateo Capulálpam, Oaxaca. Actualidad y autenticidad de un título primordial” de la Dra. Ángeles Romero Frizzi. La autora cuenta cómo en la Sierra de Ixtlán, Capulálpam a partir de 1600, perteneció a la Alcaldía Mayor de Ixtepeji con otros asentamientos de origen prehispánico; cómo ahí se debieron haber congregado los sobrevivientes de las epidemias del siglo XVI; también sobre el comercio de mantas y huipiles de algodón y cómo en 1718 se terminó su hermoso templo, además está la transcripción del texto que nos ocupa con sus inconsistencias.

Para concluir, los documentos “falsificados” son tan importantes como los auténticos por haber sido válidos en algún momento y por las consecuencias de su uso y aplicación; por todo lo anterior también son conservados y preservados como documentos históricos, pues al igual que la vida muchas cosas reales empezaron con una mentira.

Sin archivos ordenados no hay transparencia, ni historia, ni cultura, lo invitamos a consultar este y otros documentos históricos en el Archivo General del Estado de Oaxaca.