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El proceso histórico – social de la encuadernación y el libro

EL PROCESO HISTÓRICO – SOCIAL DE LA ENCUADERNACIÓN Y EL LIBRO

Por Genaro Martínez Díaz.

Antes de desempeñarme dentro de un Archivo Histórico, mi noción sobre los libros era muy vaga, creía que el valor de los mismos radicaba en la información contenida o en la autoría de algún personaje sobresaliente; por lo tanto, los procesos de encuadernación y los elementos estructurales del libro carecían de importancia para mí.

Sin embargo, trabajar en el Archivo Histórico del Archivo General del Estado de Oaxaca, me ha permitido comprender que las técnicas de encuadernación poseen una gran importancia y que no surgieron de la noche a la mañana, ya que se trata de técnicas milenarias que se desarrollaron, perfeccionaron y que permanecen hasta la actualidad. La historia del libro ha estado presente en gran parte de la historia de la civilización humana, además el análisis de sus elementos estructurales y decorativos nos permite obtener información del pasado, ya que refleja los avances tecnológicos, así como los factores económicos y políticos de la época en la cual fueron creados.

La humanidad ha mostrado siempre la necesidad de registrar su historia, ya sea con la finalidad de comunicarse, con fines contables o administrativos, o bien, para expresar su permanencia dentro de un contexto o entorno social. Simultáneamente a la evolución del lenguaje, evolucionó también el uso de los elementos materiales del contexto y la manera de obtener mayores beneficios de los mismos. Entre los soportes más antiguos se encuentran las tablas de barro o arcilla, el papiro y el pergamino. El papiro, se inventó en el año 3500 a.c. en Egipto, su uso no se limitó a esa zona geográfica, se difundió entre la cultura griega y romana. Sin embargo, el monopolio y control del papiro ejercido por los egipcios fue uno de los factores que propició la búsqueda de nuevos soportes para la escritura. La invención del pergamino es atribuida a Eumenes II de Pergamo, en el siglo II a.c., fue manufacturado a partir de piel de cabra u oveja, su uso se difundió y popularizó en Europa hasta la Edad Media. Este material presentaba ciertos beneficios entre ellos el no depender del cultivo de la planta, era un material flexible, resistente al clima, que permitía corregir mediante el raspado y de mayor superficie, sustituyó el uso del papiro.

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Códex Romano.

Con relación a la historia de la encuadernación, esta se remonta a la invención del formato códex, de acuerdo a investigaciones y hallazgos arqueológicos la técnica aparece en zonas del norte y este de África, el códex fue asimilado y difundido por los cristianos en Egipto. Los primeros códex eran de vitela (piel de animal no nato) o pergamino; el códex egipcio por ejemplo estaba conformado por fojas dobladas a la mitad, unidas por una costura.

En su inicio las encuadernaciones eran elaboradas con técnicas rústicas, sin lomo, las tapas eran de piel, unidas a los cuadernillos de pergamino por costura, posteriormente se fueron incorporando otros componentes y materiales, como las tapas de madera, los soportes de costuras o nervios, las cabezadas, el endose en piel, el lomo, etc. Entre las encuadernaciones primitivas podríamos mencionar la Copta, dentro del formato códex fue de las más antiguas y tuvieron una gran influencia en el desarrollo de posteriores estructuras y elementos del libro. A estas encuadernaciones se les añadieron más elementos, los cuadernillos de pergamino manuscritos estaban unidos por cadenetas, con tapas de madera cubiertas en piel, unidas al cuerpo del libro, algunas con nervios dobles en los soportes de la costura, cabezadas cubiertas de piel ahumada.

Entre los factores que determinaron la difusión y establecimiento del códex en Europa, estuvieron la influencia que la Iglesia Cristiana tuvo durante la Edad Media, durante este periodo podemos observar cambios significativos en la arquitectura del libro antiguo como podrían ser el lomo redondeado, nuevos elementos materiales que comienzan a emerger e implementarse, como por ejemplo las costuras expuestas, el endose de piel, los cantos decorados, los broches o lazos, decoraciones metálicas. Existieron muchas variaciones decorativas y técnicas desde trabajos de lujo ornamentales, de orfebrería, hasta encuadernaciones corrientes de acuerdo a su uso, función, valor y significado.

Otro de los eventos que innovaron la manera de hacer libros fue la sustitución del pergamino por el papel. A pesar de que el papel ya era elaborado por la cultura China siglos atrás, no es hasta el siglo XV que se difundió por toda Europa. Entre los siglos X – XI, en Játiva, España, los árabes empezaron a fabricar molinos para la elaboración de papel de pulpa de trapos de algodón. Cabe señalar que después de la Edad Media hubo un cambio en el pensamiento, hay mayor intercambio y comunicación, se fundan las primeras Universidades y Bibliotecas; por otro lado, la Iglesia Cristiana comenzó a perder el poder del que gozaba, lo que propicio el incremento en la producción y consumo de libros.

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Encuadernación contemporánea.

En el siglo XV, aparece la imprenta de Gutenberg, lo cual propicia que la producción de papel y libros aumente considerablemente, la temática de los mismos se diversifica. Además comienza a establecerse una estructura de organización para la producción de libros, como las personas encargadas de preparar la piel, el papel, los impresores y los encuadernadores. En 1539 se establece la primera imprenta en México, a pesar de que antes de la conquista ya existía el conocimiento para la elaboración de papel y códices en las culturas prehispánicas, gran parte de sus conocimientos e historia fue censurado y destruido. La imprenta en México estuvo bajo control de la Corona Española hasta 1810.

A partir de este período previo a la industrialización, el material constitutivo de los cuadernillos de los libros se fabricaba de papel de pulpas no madereras, entre ellas el algodón, las tapas de madera comienzan a sustituirse por el cartón, empiezan a implementarse el uso de nuevos de materiales como hilos de cáñamo para los nervios o cabezadas, hilos de lino, seda y algodón para su costura, además surgen los formatos pequeños.

Con la llegada de la revolución industrial siglo XIX comienza la industrialización y mecanización de los procesos de producción y fabricación de libros, se desarrollan nuevas técnicas de impresión. El papel ya es elaborado a base de pulpas de fibras madereras. Para aminorar costos y tiempo de fabricación, las encuadernaciones durante este período industrial sufren una simplificación de los elementos: máquinas para costura de cuadernillos, grapas o simple adhesivo para sustituir costuras, falsas cabezadas, cintas como soportes de costura, textiles, papeles, o vinilos para el recubrimiento de tapas. Los procesos se hacen por separado y en serie, es decir por un lado, el cuerpo del libro, por otro lado las tapas y el lomo.

El libro contiene sus propios valores históricos, funcionales y estéticos que le dieron origen. De alguna manera es un reflejo del contexto histórico social en el que surge. El simple ejercicio de observar y analizar el libro en su totalidad, la técnica de encuadernación, las tapas, el lomo, el material de recubrimiento, el cuerpo, el soporte y sus elementos sustentados, entre otras cosas, nos brindan información sobre el ser humano y su contexto; esta información es útil para su clasificación y ubicación en un lugar y momento determinado, además esta información es de mucha utilidad para su resguardo.

De esta manera la conservación y restauración del material bibliográfico se debe de enfocar en rescatar su valor funcional, el objetivo principal del libro es ser el mensajero transmisor de la información para futuras generaciones. Es importante considerar los valores éticos de la disciplina como lo es el máximo respeto al material original, el utilizar en cualquier tipo de intervención materiales similares que sean compatibles, que las intervenciones sean reversibles y lo menos invasivas posible. Considero que es de suma importancia la divulgación de la historia del libro, de los valores del mismo, de los componentes que lo constituyen y sus elementos, con el objetivo de que puedan ser apreciados y manipulados de una mejor manera, y sobre todo, para que la población en general valore y cuide el patrimonio bibliográfico.