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El conservador-restaurador del material documental

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

El conservador-restaurador del material documental

Por: Dara A. Valencia Hernández

El ritmo de crecimiento de archivos y bibliotecas en nuestro país ha superado por mucho, la capacidad de almacenaje de los edificios contenedores de los acervos. La necesidad de resguardar la valiosa información que en los documentos se plasma, ha derivado en una interminable lista de soluciones tan variada como creativa.

La segunda mitad del siglo XX, vio nacer el problema de la conservación de los acervos que al estar almacenados y expuestos al medio, sufrieron los embates del tiempo. Surgen las primeras acciones de “reparación”, desarrolladas sin rigor científico ni calidad conservativa. La colocación de cintas adhesivas, encapsulamiento de documentos entre micas autoadheribles, el pegado de los documentos sobre papel bond con lápiz adhesivo o cola blanca, etc. son algunas de las violentas reparaciones acaecidas sobre documentos históricos.

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La profesionalización de la conservación y restauración especializada en documentos llegó como un salvador no llamado y para algunos, no deseado. Las acciones de restauración profesional, pueden rescatar a los documentos del deterioro y en ocasiones, recuperar información perdida por mala manipulación, almacenaje, negligencia o simple desconocimiento.
Pero no debemos caer en el error de creer que estamos ganando la batalla contra el deterioro, pues la restauración no es sino un paliativo.

Los archivos y bibliotecas crecen día a día, acumulándose en bodegas con malas condiciones de almacenamiento, falta de lineamientos de manejo y carente control medio ambiental, los cuales son productores en masa de deterioros, mismos que se presentarán a gran velocidad y en grandes cantidades de documentos. A esto, debemos agregar que los documentos son bienes consultables por lo que están en constante uso; si los lineamientos de consulta no contemplan las adecuadas medidas de protección, manejo y cuidado de la documentación, deberemos sumar al usuario como agente de deterioro.

El problema, sin embargo, no sólo radica en que el deterioro va ganando terreno a velocidades y volúmenes inverosímiles, sino en que las acciones de restauración se enfocan en “arreglar lo dañado” y son labores minuciosas, detalladas e individualizadas por documento. Por otro lado, la prevención del deterioro es materia desconocida y desestimada como gasto innecesario, por lo que veremos pérdidas de material documental que llegará a nosotros para ser restaurado, tal vez demasiado tarde.

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El “paradigma intervencionista” como lo ha denominado Arsenio Sánchez, impera en los archivos, centrándose exclusivamente en la estabilización de materiales deteriorados que necesitan tratamientos urgentes de rescate, considerando las políticas preventivas para casos aislados. La labor es extensa y la hipótesis es que en algún momento, en un futuro muy muy lejano, llegaremos a tener un archivo completamente restaurado.

Por otro lado, el “paradigma conservacionista” da mucho más peso a las políticas de conservación preventiva, que involucra a todos aquellos que de alguna manera estan relacionados con los documentos y no sólo al restaurador. Con esto, se generan lineamientos, protocolos y metodologías destinadas a controlar y monitorear todos los factores que podrían alterar a los materiales y generar planes de actuación en caso de emergencias que reduzcan el tiempo de respuesta entre el siniestro y las acciones de rescate.

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El trabajo en el Departamento de Conservación y Restauración del Archivo Histórico del AGEO, abraza este último paradigma como bandera, de manera que mientras se restaura lo que llega a nosotros dañado, evitamos que el deterioro avance en los documentos que se resguardan en el Archivo Histórico. Actualmente se capacita al personal operativo del Departamento para que realicen el salto de ser técnicos en restauración, a ser conservadores-restauradores y podamos entonces, ser verdaderos contendientes en esta guerra contra el deterioro con posibilidades reales de vencer.

Si bien es cierto que los resultados de conservar un Archivo son menos dramáticos que los de restaurarlo, el verdadero logro se verá a largo plazo, cuando el resultado a reportar no sea la cantidad de documentos restaurados, sino la cantidad de documentos que han dejado de darse de baja por deterioros que vuelven imposible su rescate. La labor de conservación preventiva es aún una disciplina joven y el verdadero reto es el de conocerla, difundirla y adoptarla.