2021, AÑO DEL RECONOCIMIENTO AL PERSONAL DE SALUD, POR LA LUCHA CONTRA EL VIRUS SARS-CoV2, COVID-19

Deterioro biológico en el archivo histórico del AGEO

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

DETERIORO BIOLÓGICO EN EL ARCHIVO HISTÓRICO DEL AGEO

Por: Miriam Jacqueline Santos Hernández

El objetivo de este artículo es acercar al lector a que conozca la importancia del cuidado de las condiciones ambientales y los métodos de almacenamiento para el resguardo de material documental, ya que desafortunadamente en la mayoría de archivos no se atiende este tema y como consecuencia, se desarrollan diversos efectos de deterioro en los documentos. Tal ha sido el caso del Archivo Histórico del AGEO, en donde se han encontrado daños a causa de agentes biológicos como el ataque por insectos y microorganismos.

En el caso de los microorganismos, estos logran desarrollarse en un ambiente de 65% de humedad relativa y tienden a alimentarse de la celulosa que compone al papel, causando daños en la consistencia del mismo, volviéndolo frágil y esponjoso. Los hongos también implican un riesgo para el usuario, ya que estos pueden transmitirse al hombre por la piel, ojos y vías respiratorias, generando graves enfermedades cutáneas, alergias y en severos casos, alojamiento del hongo en los órganos, de los cuales se alimentará promoviendo su mal funcionamiento o pérdida.

[lightbox type=”image” src=”https://www.oaxaca.gob.mx/ageo/wp-content/uploads/sites/62/2019/12/180403-1.jpg” class=”text_align: center”][/lightbox]

Los insectos, para su proliferación, requieren de ambientes oscuros, sucios y con muy poca ventilación; aquellos que implican mayores riesgos para la conservación de los materiales son denominados genéricamente “xilófagos”, que pueden ser: pececillo de plata, termitas, cucarachas, piojo de libro, carcoma, hormigas blancas y escarabajos. El daño que llegan a ocasionar en los documentos es la pérdida de información, ya que se alimentan de los compuestos orgánicos que intervienen en la factura del papel y de los libros, como las tintas, celulosa, colas vegetales y animales, cartones, cueros, telas e incluso el mobiliario de madera que resguarda a los documentos. El principal deterioro encontrados en los soportes históricos es la presencia de galerías, es decir, los surcos que dejan los insectos a su paso mientras se alimentan del papel y van desde pequeños orificios, hasta canales que atraviesan volúmenes completos.

[lightbox type=”image” src=”https://www.oaxaca.gob.mx/ageo/wp-content/uploads/sites/62/2019/12/180403-2.jpg” class=”text_align: center”][/lightbox]

Estos daños silenciosos pueden ser prevenidos si se detectan a tiempo, a partir de las revisiones periódicas del estado de conservación de los acervos y sobre todo, si se cuentan con las condiciones ideales que promuevan su conservación durante consulta y almacenamiento. Desafortunadamente, la presencia de estos agentes en los fondos históricos del AGEO y su acción negativa sobre los libros, se debe a que las instalaciones y condiciones en donde se resguardaron durante muchos años no eran las adecuadas, pues favorecieron el desarrollo de insectos y microorganismos; es así que en el Archivo General del Estado de Oaxaca, se han encontrado libros con daños severos por agentes biológicos, como es el caso del fondo gobierno, donde varios ejemplares del siglo XVIII presentan daños estructurales y pérdidas importantes por ataque de insectos y microorganismos.

[lightbox type=”image” src=”https://www.oaxaca.gob.mx/ageo/wp-content/uploads/sites/62/2019/12/180403-3.jpg” class=”text_align: center”][/lightbox]

Hoy por hoy, uno de los objetivos del Departamento de Conservación y Restauración del Archivo Histórico del AGEO, es identificar a tiempo y detener los ataques biológicos de los fondos históricos, así como desarrollar los procesos necesarios para estabilizar estructuralmente los materiales.

[lightbox type=”image” src=”https://www.oaxaca.gob.mx/ageo/wp-content/uploads/sites/62/2019/12/180403-4.jpg” class=”text_align: center”][/lightbox]

Siguiendo los criterios éticos que norman a la profesión, respetando las instancias históricas, estéticas y funcionales, mientras que dignificamos a los materiales y restituimos su capacidad de ser consultados, podemos contribuir a ofrecerle al público en general, la oportunidad de consultar nuestro patrimonio documental, preservando las fuentes de estudio y promoviendo la investigación, en un ambiente seguro y libre de riesgos tanto para los materiales como para los usuarios.