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Avancemos hacia la preservación digital

Avancemos hacia la preservación digital

Por Stella Camargo y Jorge Álvarez Fuentes

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Microsoft anunció que va a preservar todas las películas históricas de Warner Brothers, en un sistema de nano almacenamiento de información, alojado en un cristal de cuarzo, del tamaño de una tarjeta de crédito. A finales de 2019, fue posible albergar los 143 minutos de imágenes y sonido, de la película “Superman” de 1978.

Microsoft Research que trabajaba en el Proyecto Silica, hizo una primera prueba aplicando algunos descubrimientos en ópticos láser ultra rápidos, usando avances en inteligencia artificial, con el objetivo de almacenar mega datos en el nuevo sistema basado en un cristal de cuarzo. Este sistema es un láser que codifica datos en el nuevo soporte, que crea capas de rejillas y formaciones tridimensionales a nano escala, con diversas profundidades y ángulos. Los algoritmos de aprendizaje automático leen los mega datos, decodificando las imágenes y los patrones creados, a medida que la luz polarizada puede brillar a través del cristal. Este es el presente que sienta las bases del futuro, para el almacenamiento de información.

A la fecha, se desconoce cuánta información se ha perdido o enfrenta problemas para su recuperación y aprovechamiento, ya sea por negligencia, por obsolescencia de los soportes de resguardo o por la falta de criterios sólidos y eficaces respecto de la preservación de muchísimos documentos, materiales audiovisuales, fotográficos y sonoros con valor histórico.

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Nanotecnología, foto de Microsoft.com.

Es por ello por lo que cada día hay más proyectos de investigación que buscan establecer las mejores soluciones y prácticas para asegurar la preservación de la información en soporte digital.

Durante estas largas semanas de pandemia global, mucho se ha hablado y discutido sobre la importancia de avanzar en forma acelerada la digitalización, y de que cuando tenga lugar la reapertura gradual de los archivos y bibliotecas, se debe empezar rápidamente a digitalizar, o bien continuar haciéndolo quienes ya habían empezado, pero teniendo como objetivo ahora, además de cuidar y resguardar los documentos, y de ofrecerlos a la consulta en línea, el preservar la salud de los archivistas, bibliotecarios y de quienes consultan los acervos, a fin de evitar la propagación de contagios del coronavirus, estableciendo como una prioridad el poner a disposición de los usuarios la información, no solo de manera presencial sino digital.

En diferentes encuentros de especialistas celebrados en línea como charlas, presentaciones, webinars y otros, se ha tratado el tema y comenzado a hacer recomendaciones muy útiles para tener buenos proyectos de digitalización que tomen en consideración aspectos fundamentales como normatividad, avances tecnológicos y metadatos.

Desde la práctica archivista, es claro que no podemos empezar a digitalizar sin una robusta organización y ordenación de necesidades y prioridades, sin planes sólidos de desarrollo, y mucho menos, sin tener muy claro para que y en donde deben resguardarse los documentos en forma digital.

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Dispositivo NAS Synology del AGEO.

El meollo del asunto es precisamente que no se trata de la digitalización, sino de la preservación digital. De nada sirve digitalizar con modernos dispositivos para tener una colección de imágenes en computadoras o en discos duros externos. Lo verdaderamente fundamental es tener un plan o proyecto revisable para avanzar hacia la preservación digital, lo cual exige estrategias acordes y decisiones sobre los repositorios digitales, los que también se conocen como archivos electrónicos, depósitos o bibliotecas digitales, los cuales deben ser trabajados en forma integral, con una visión de mediano y largo plazo.

Ciertamente existen dudas razonables diversas y cuestionamientos respeto de la sustentabilidad de los repositorios digitales, en particular sobre la seguridad de los servidores y la perdurabilidad de los discos duros; de si es suficiente, como un estándar mínimo, resguardar tres copias en tres repositorios digitales distintos, fuera de los archivos y bibliotecas; también hay incertidumbre sobre la confiabilidad de alojar grandes cantidades de información en la nube, sobre todo por su costo; hay además inquietudes respecto del tamaño de las imágenes matriz, cada una a 600 dpi, 24 bits de color y si deben guardarse en TIFF o en otros formatos existentes, puesto que resultan ser imágenes muy pesadas que consumen mucho espacio de almacenamiento, todo lo cual siempre ha estado en el centro de los desafíos para preservar los archivos análogos, en soporte papel.

Seguramente va a pasar todavía algún tiempo para que los soportes de nuestros vastos y valiosos repositorios sean digitales y se almacenen en pequeños cristales de cuarzo. Sin embargo, es momento de empezar a discutir y compartir experiencias para planear y tomar medidas que aseguren la conservación, el ejercicio de la memoria histórica, el acceso a la información y la transparencia, en el salto cualitativo de lo análogo a lo digital.

Lo que sigue, ahora, es la formulación de políticas de preservación digital con objetivos claros y alcances precisos, las cuales se sustenten en las mejores prácticas nacionales e internacionales, así como la planeación de las tareas de organización e inversión con miras a desarrollar y construir repositorios digitales sustentables. Ante el avance vertiginoso e imparable de las tecnologías de información, y la experiencia adquirida respecto de la rápida obsolescencia de algunos formatos, desde la conservación en microfilms, debemos ir paso a paso en la realización de estas tareas y actuar en forma gradual y consistente, para sentar las bases de los procesos de la migración de soportes análogos a digitales.

En el contexto nacional, es importante destacar que desde antes de la pandemia existe en el seno de la UNAM un grupo interdisciplinario conformado por investigadores que vienen estudiando y promoviendo posibles soluciones, mecanismos y estrategias de preservación digital, en particular para aprovechar y compartir experiencias adquiridas, en el desarrollo de los repositorios digitales patrimoniales tanto de la Biblioteca Nacional de México, el Archivo General de la Nación y la Hemeroteca Nacional de México. Contamos con valiosas lecciones aprendidas desde las reuniones de 2016 y la creación en 2017 del Grupo de Preservación Digital (GPD) en la UNAM, quienes se reúnen todos los jueves y que este año celebrarán como desde el 2018, el Día Mundial de la Preservación Digital, organizado por la llamada Digital Preservation Coalition (DPC), con la activa participación del Consejo Internacional de Archivos y con redes de preservación digital en América Latina y el Caribe, empezando por APREDIG y en otras partes del mundo.

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Equipo del AGEO 1.

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Equipo del AGEO 2.

Por último, por lo que respecta al Archivo General del Estado de Oaxaca, en las imágenes adjuntas se aprecia la infraestructura con la que cuenta el AGEO para avanzar en la dirección de la preservación digital, especialmente el servidor NAS SYNOLOGY adquirido para el Departamento de Reprografía. Este dispositivo, conectado en red, actúa como unidad de almacenamiento, haciendo las veces de disco duro externo o permitiendo crear tu propio almacenamiento en “la nube”. La diferencia con “la nube” es que los discos duros donde se resguardan los datos están en los servidores de la institución y no en los servidores de una empresa comercial que preste el servicio de resguardo.

Ahora más que nunca, debemos hacer converger todos nuestros esfuerzos, trabajando juntos a nivel federal, estatal, con el imprescindible concurso de las universidades y de las instituciones públicas y privadas que custodian los acervos documentales, bibliográficos, fotográficos y fonográficos para avanzar, sin pausa, pero sin prisa, superando las naturales aprehensiones de lo nuevo para caminar hacia la preservación digital.