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Características de los soportes documentales a partir de sus materiales constitutivos y técnicas de factura

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

Características de los soportes documentales a partir de sus materiales constitutivos y técnicas de factura

Por Gabriela Gómez Cruz

El papel es un material que posee una estructura en forma de láminas y se produce a partir de una dispersión de fibras vegetales en agua, filtradas en una malla y aglutinadas en una red.

La celulosa, principal componente del papel, se extrae del algodón, lino, yute, kozo, morera y maderas varias, entre otros. Desde el punto de vista bioquímico, es un polímero natural constituido por una larga cadena de carbohidratos y polisacáridos que en el microscopio, se asemeja a un cabello humano. La longitud y espesor de las fibras varía según el tipo de árbol o planta. Las fibras de algodón tienen una longitud de 20-25 milímetros, las de pino 2-3 mm y las de eucalipto 0,6-0,8 mm.

En el Archivo Histórico del AGEO, se han identificado tres tipos de papel: de pulpa de trapo, de pulpa de madera y papel vegetal. Este último como soporte de planos para la construcción de maquinaria y edificios.

Papel de Pulpa de Trapo

Se fabricó en los siglos XVI a XIX a partir del algodón, lino o yute. Prefiriendo las fibras de algodón por ser más fuertes, duraderas, suaves y disponibles por ser largas y huecas como un tubo.

La pulpa se fabricaba con trapos usados, pues esto facilitaba el batido de las fibras. El proceso de clasificar y cortar los trapos, eliminando botones y costuras, dividiéndolos en finos, medianos y ordinarios, lo hacían unas mujeres conocidas como las apartadoras.

Luego de la recolección y selección, los trapos se colocaban en tinas con agua, cal y/o cenizas; después se batían repetidamente con mazos hasta obtener una pasta que era dispersada en una tina con agua, en la cual se introducía un bastidor de madera con una malla o red en el fondo.

La malla se elaboraba con alambres tejidos en una retícula, los puntizones de manera horizontal y los corondeles, verticales. A partir del siglo XIII, se comenzó a coser una figura gráfica a esta retícula de alambres tejidos, (cabezas de toro, cruz, escudos, llaves, coronas, etc.) que producía en el tejido un relieve pues al introducir el bastidor en la tina, se acumulaba menos pulpa en ella, al igual que en los corondeles y puntizones. Así, al ver el papel al trasluz, se puede observar a simple vista la impresión que han dejado los alambres. Esto se conoce como filigrana o marca de agua.

La hoja de papel se secaba colocándola en una prensa para eliminar el exceso de agua o se tendía al sol. Se finalizaba dando golpes con un mazo para un acabado pulido; después se inventaría el calandrado, que eran dos cilindros de madera o metal que, con presión y/o calor, homogeneizaban el grosor de la hoja, satinaban la superficie y compactaba las fibras, generando papeles más resistentes.

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Papel de Pulpa de Madera

En 1843 se introduce el procedimiento mecánico, usando como materia prima la madera de los árboles. Actualmente es el material más utilizado para la fabricación de papel.

Las maderas utilizadas para este fin se conocen como maderas pulpables, generalmente blandas como pinos y alerces. Estas maderas generan grandes cantidades de lignina, un polímero amorfo que tiene propiedades aglutinantes y que le dan una consistencia fibrosa; su alta capacidad de absorción de luz ultravioleta, hace que los papeles con alto índice de lignina sean muy propensos a amarillear en contacto con la luz solar. Con las maderas blandas se obtienen fibras más largas y papeles más resistentes, con las maderas duras como el eucalipto y el abedul, las fibras son más cortas, y por ende, los papeles menos resistentes y más suaves.

Hoy en día, el proceso de producción de papel es similar al que se hacía hoja por hoja con pulpa de trapo, con la invención de la máquina se logró la producción masiva de un papel continuo, uniforme y con acabados más finos; accesible a todos, muy barato pero desechable.

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Papel vegetal, también de pulpa de madera

Es un papel tratado químicamente al que se le da un baño en ácido sulfúrico para tapar los poros de la celulosa y así hacerlo impermeable. En el siglo XX, se usó como soporte de planos, dibujados con tinta china, su transparencia permitía copiarlo innumerables veces sobre otros papeles con técnicas fotográficas como la cianotipia o la diazotipia.

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Para finalizar, la estabilidad o la inestabilidad del papel se da por sus características químicas y físicas, fruto tanto de la materia prima para las pulpas, como de los procesos de fabricación.

El papel de Tina, elaborado a mano a partir de trapos, es un papel de gran calidad y de larga conservación; mientras que los papeles mecánicos presentan gran inestabilidad, tanto por la materia prima como por los químicos añadidos al proceso.

Es indispensable conocer las causas y mecanismos de deterioro de cada tipo de papel, estos se desarrollan de manera intrínseca: según sus materiales constitutivos y técnica de factura, o extrínseca: a causa de su exposición a condiciones adversas que han alterado negativamente su estructura química y física. En el Departamento de Conservación y Restauración del AGEO, desarrollamos planes de conservación para prevenir daños en el papel, así como para corregir los ya existentes.