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El casino: restauración de un plano

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

El casino: restauración de un plano

Por María Magdalena Heredia Espitia

A principios del año 2018, llegan al taller de restauración de obra gráfica y documental del Departamento de Conservación y Restauración, nueve copias en cianotipia de los planos de 1908 del Casino Mier y Terán.

Además de conocer las condiciones físico-químicas del material planigráfico, fue sumamente importante investigar sobre la historia del teatro para contextualizar y comprender la colección en sus múltiples valores. A título personal, puedo decir que poco sabía de su construcción y que desconocía los cambios de nombre que tuvo el teatro Alcalá.

El Teatro Mier y Terán fue construido con la premisa de promover la educación y la cultura para la sociedad oaxaqueña. Al paso del tiempo este inmueble experimentó un sin número de vaivenes, pues se convirtió en sala de cine e incluso cuadrilátero de box y luchas, registrando múltiples fracasos y éxitos de artistas y compañías teatrales. El 11 de abril de 1916, sirvió para celebrar la toma de protesta del general carrancista Jesús Agustín Castro como gobernador del estado; meses después, modificaron el nombre del teatro por el de Jesús Carranza. Es hasta 1933 que por orden del entonces gobernador Anastasio García Toledo, se impuso el nombre del compositor oaxaqueño Macedonio Alcalá, autor de “Dios nunca muere”.

A pocas semanas de que el Lic. Emilio Pimentel tomara posesión del cargo como Gobernador del estado de Oaxaca, el Ingeniero Rodolfo Franco Larráinzar le envió el 27 de octubre de 1902, una carta en la que le propone construir un teatro que pusiera a la sociedad oaxaqueña a la altura de las principales ciudades del país.

Conforme avanzó el porfiriato, cada vez participaban menos los gobiernos en la construcción de teatros, es por ello que en algunas ciudades estas obras corrieron por cuenta de particulares, o una combinación de capitales públicos y privados. Este fue el caso del teatro “Casino Mier y Terán”, cuya construcción comienza en el año 1903, a cargo del ingeniero Franco Larráinzar con recursos económicos de una Sociedad Anónima oaxaqueña.

Los particulares ya no pudieron solventar todos los gastos, principalmente debido al afán de las elites porfiristas por el lujo y la ostentación, provocando el traspaso de la deuda y de los créditos al gobierno del Estado. Y no es hasta 6 años después, el 5 de septiembre de 1909, que se logra terminar e inaugurar.

Cuando el equipo del área de restauración de libros intervino un libro del fondo Gobierno, sección Secretaría del Despacho, serie Informes, año 1906-1907; se encontró información sobre el traspaso de la Sociedad Anónima al gobierno; esto llamó mi atención y seguí buscando más información sobre el teatro, proceso que desembocó en este artículo.

Este espacio tenía una doble función: la de teatro para un gran público formado por gente de diferentes clases sociales y la de casino, para un reducido público de la clase alta al que pocos podían tener acceso, no sólo por estar fuera de la vista del transeúnte sino por sus precios.

 

La Intervención de Restauración.

 

Se hizo un registro y diagnóstico de cada uno de los planos para determinar el nivel de deterioro y así generar una propuesta de intervención para su restauración.

La intervención consistió en corregir ondulaciones generadas durante el tiempo que permanecieron enrollados, pues una de las principales alteraciones era la deformación del papel; esto se logró resolver con ligera humectación y secado controlado bajo peso uniforme y constante. Además se hizo una limpieza superficial con polvo de goma, así como la aplicación de refuerzos de papel japonés en las roturas de los bordes.

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En algunos planos, fue necesaria la reintegración cromática en zonas abrasionadas o decoloradas por la exposición diferencial a la radiación UV. El mayor reto al que nos enfrentamos fue la colocación de injertos coloreados previamente en las áreas con faltantes, pues debimos hacer numerosas pruebas de color para teñir el papel del injerto al tono más semejante al azul del plano, lo más parecido al original.

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Se finalizó con la fabricación de guardas de protección para su almacenamiento y posible exposición.

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A pesar de los tropiezos en sus inicios, como gastos mal planeados e incluso conflictos políticos, este recinto se ha conservado con el firme propósito de albergar ahí, la historia de nuestro estado plasmada en sus paredes, en cada piedra y en los detalles interiores. Ha servido como cuna para las bellas artes y como muestra de la cultura oaxaqueña.

El teatro casino “Mier y Terán” no ha perdido su misión: darnos un lugar de esparcimiento, generar fuentes de trabajo y de ingreso, además distinguirnos como estado; ser un bello recinto para difundir al mundo que existe un lugar llamado Oaxaca al que pueden venir y visitar sus maravillas arquitectónicas.

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