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Símbolos de identidad en el papel.

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

SÍMBOLOS DE IDENTIDAD EN EL PAPEL.

Por Stella Camargo y Eva Leticia Sixto

Entre los símbolos de identidad en el papel, están las filigranas, los sellos y las firmas, que al acompañar al papel, le añaden un valor administrativo, jurídico e histórico. Su primer y principal objeto es la identidad, son demostraciones simbólicas que nos hablan de los principios fundadores de la sociedad y del individuo.

Filigranas

Son marcas que se ven a contraluz en el papel y su aparición está ligada a su producción. La hoja de papel era formada pasando la pasta de papel y agua por un tamiz que tenía cosida una figura con filigrana, la huella de ésta quedaba marcada en el papel debido a la deposición diferencial de pulpa de papel, lo que daba mayor translucidez a la zona con menos pulpa, es por ello que estas marcas son llamadas filigranas o marcas de agua.

Las más antiguas fueron producidas en Italia, en Bolonia datada en 1282, y en un papel del famoso molino Fabriano, en 1293. Su empleo se generalizó rápidamente en Europa, pues no sólo buscaban provocar la asociación de ideas que identifica la imagen con el productor, si no que representaba una garantía de la calidad del papel y uno de los primeros peldaños del lenguaje publicitario.

En las filigranas aparecen figuras animales y vegetales, representaciones humanas, elementos religiosos, coronas, nombres de los fabricantes o monogramas. Hasta el siglo XX, las representaciones figurativas estaban cargadas de un gran simbolismo, por ejemplo la corona: superación; el circulo: lo celestial y lo espiritual; su evolución dejó constancia de una gran variedad gráfica, desde los primeros dibujos de ejecución sencilla hasta lo más complicados y artísticos del siglo XVIII.

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Actualmente se fabrican papeles de calidad industrial con filigranas, por prestigio de marca y para evitar el fraude de documentos: billetes de banco, títulos, papel sellado, pasaportes. Su estudio es útil para la datación o procedencia de documentos y libros.

Firma

La firma o rúbrica, es un elemento identificador por excelencia, universalmente aceptado como tal, ya sea legible o ilegible es un “trazo” repetido por su autor de forma constante, y por lo tanto, conocido por los demás. La firma tiene elementos declarativos, pues implica que el firmante asume el contenido del documento, también tiene valor probatorio, identificatorio, jurídico, bancario, representativo y diplomático. A lo largo de la historia ha representado un elemento esencial en todo acuerdo suscrito entre personas, pero no siempre la firma ha existido como tal. En la edad media, se utilizaban marcas y signos compuestos por una cruz a la que se le añadían otros rasgos. La firma se generalizó en los monasterios, donde la caligrafía y la criptología eran del dominio de los religiosos. La nobleza comenzó a reemplazar esta práctica con el uso de sellos, haciéndose costumbre autentificar documentos con sello y firma a la vez.

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Sellos

Un sello es la impronta obtenida sobre un soporte por la presión de una matriz, con los signos distintivos de una persona física o jurídica, para testimoniar la voluntad de intervención de su dueño. La matriz lleva grabados en hueco, o en relieve, los signos distintivos de su titular; la impronta, resultado de la operación de sellar, es la huella dejada por la matriz sobre un soporte.

La parte formal del sello se encuentra en las figuras, símbolos y leyendas o inscripciones. Consta de dos elementos íntimamente unidos: el tipo, que ocupa el centro y la leyenda, por lo general alrededor del primero. Fueron creados por las poblaciones antiguas de Egipto y Mesopotamia, que utilizaban cilindros de metal con relieves para imprimir en arcilla; en el México prehispánico, los primeros sellos fueron elaborados con barro, utilizando para su impresión tintas vegetales a base de plantas y raíces.

Existen varios tipos: El sello seco, usado desde la antigüedad, deja su impronta en el papel como un relieve. El sello de cera bermellón, reservado para la documentación más solemne, se utilizó en el siglo VII, y añadió otros colores a la cera en el s. XII. En Europa, entre los s. XVI-XVII, el uso del sello de lacre era de competencia exclusiva de los monarcas, obispos y cortes reales en la emisión de decretos oficiales y autenticación de documentos; con el paso del tiempo se difundió a los aristócratas, monasterios, gremios y finalmente a los hombres libres ordinarios. En el s. XVI aparece el sello de oblea para documentos ordinarios, adicionando un papel sobre el que se imprime el troquel.

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La invención de la prensa y los tipos móviles, ayudó a la masificación del sello. Fue J.F.W. Dorman el primero en comercializar la fabricación de sellos de goma, desarrollando procesos, equipos y haciendo su producción viable y económica. Con el tiempo, comenzaron a incluir una almohadilla con tinta, lo que facilitó su uso.

Las filigranas, sellos y firmas se usaron para autentificar acuerdos, contratos, testamentos que conferían derechos, privilegios o cualquier acto ejecutado en nombre de alguien.

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En el AGEO se resguardan documentos con estos elementos de épocas cruciales para la formación, consolidación e identidad de la nación mexicana.

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