Los testamentos en el Archivo Histórico del AGEO

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

Los testamentos en el Archivo Histórico del AGEO

Por Demnis Martínez Vasquez

En esta ocasión tengo la oportunidad de escribir un artículo que tiene por título “El Testamento” y cuyo documento en el que se basó, se puede consultar en el Archivo Histórico del AGEO, lugar que resguarda la memoria histórica de nuestro Estado.

Como principio definiremos el concepto de Testamento del latín testario-mentís, que significa “testimonio de la voluntad” o como declaración voluntaria de una persona, expresando lo que quiere que se haga con sus bienes después de su muerte; es un acto personalísimo, revocable y libre, por el cual una persona capaz dispone de sus bienes y derechos, y declara o cumple deberes para después de su muerte.

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Es personalísimo, porque no puede ser hecho por alguna otra persona, ningún apoderado puede redactar un testamento para su mandante, sin embargo esto no significa que no se deba contar con una asesoría, no en cuanto a quien dejarle los bienes, sino cómo hacerlo.

Es revocable, por quien lo hizo en cualquier momento puede dar marcha atrás, y dejarlo sin efecto de manera expresa, o bien, automáticamente se revoca al redactar un nuevo testamento. Sobre este particular, es importante mencionar que, si ya se hizo un testamento, en el nuevo debe expresarse que se revoca el anterior si aún lo conservan, y deberán hacer referencia expresa del revocado. En caso contrario, se manifestará que se revoca cualquier otro que se hubiere otorgado.

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Es libre, porque si alguien ejerce violencia física o moral para que sea redactado en una forma distinta a la deseada, puede ser nulificado, o bien, si los herederos prueban la existencia de tal violencia, podrán hacer que se declare nulo por el juez.

¿Quiénes pueden testar?

El testamento debe efectuarse por una persona capaz de disponer de sus bienes, es decir, requiere ser mayor de edad en pleno uso de sus facultades; pero claro, un menor emancipado, también puede testar. Al contrario, no podrán testar los menores de edad, ni los mayores que tengan alguna incapacidad mental, caso en el que es mejor realizar el procedimiento judicial necesario para que sea declarado en estado de interdicción. Tampoco lo pueden otorgar las personas, que siendo capaces, al momento de testar se encuentra bajo el influjo de drogas o el alcohol. En el supuesto de que alguna persona incapaz otorgue testamento, este puede ser anulado por un juez, una vez que sea probada la incapacidad.

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Como último elemento también se pueden heredar obligaciones, el testador puede declarar deberes y obligaciones. En un testamento, se puede reconocer la existencia de un hijo y establecer en su favor una pensión alimenticia, también puede reconocer la existencia de una deuda y la obligación de pagarla, claro, con su patrimonio, no con el del heredero. Lo anterior es para después de su muerte, no se puede heredar en vida.

Existe dos tipos de testamentos “testamentaria e intestamentaria”. En el primero se plasma la voluntad del autor y el segundo, es por la disposición legal, es decir cuando quien ha fallecido no hizo disposición sobre sus bienes. En esta ocasión nos avocaremos en la estructura de una testamentaria en el siglo XIX (1863).

Voluntad espiritual del testador

En el nombre de Dios nuestro señor todo poderoso. Amen sea notorio a los que el presente vieren como yo Doña Anna María Muñoscano de Ramírez, natural de la Parroquia de Juquila y vecina de esta ciudad de setenta y dos años de edad, hija legitima de Don Nicolás Muñoscano y de Doña Anna María Martínez ya difuntos, hallándome gravemente enferma, en cama de la enfermedad que su Divina Majestad ha sido servida enviarme, pero en mi entero juicio cumplida y cabal memoria, creyendo como firmemente creo, en el misterio de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo y todos los demás misterios que tiene, cree y confiesa nuestra Santa madre iglesia, bajo cuya fe y creencia he vivido y protesta vivir y morir como católica cristiana e hija suya, eligiendo como elijo por mi abogados e intercesores a la soberana Virgen María, al santo de mi nombre, Ángel de mi guarda, santísimo patriarca señor San José y demás cortesanos celestiales, para que ante el Divino acatamiento intercedan por el perdón de mis culpas y salvación de mi alma; y a fin de que lo terrible y espantoso de mi última hora no me acontece la disposición debida procedo a hacer y ordenar mi testamento en la forma.

Disposiciones del testador

Mando que después de mi fallecimiento se gasten cien pesos que se aplicaran en mizas por mi alma, las de mis padres, finado esposo y demás de mi intensión y del santo purgatorio incluyéndose en ella las treinta y tres llamadas de San Gregorio, cuyas mizas serán mandadas celebrar por conducto de mi niña Doña Anna Ramírez, a quien por lo mismo se entregara la suma que para ellas dijo, para eximir las molestias consiguientes a las personas que designare por mis albaceas.

Reconocimientos de hijos

Declaro que fui casada y velada in facie eclecie con el finado mayorazgo D. Ramón Ramirez de Aguilar de cuyo matrimonio tuvimos y procreamos por nuestros hijos legítimos a Josefa, Anna, Ignacia, María Francisca y Juana todos mayores de edad y a todos reconozco por mis hijos legítimos, haciendo presente que mi hijo Juan Ramón fue casado con la señora doña Susana Sandoval, en quien tuvo varios mis niños de los que hoy solo viven tres que los son Ramón, Rosa y Ángel todos de en la edad pupilar.

Obligaciones del albacea

Declaro que en unión de mi hija Doña Josefa fue albacea de mi finado esposo Don Ramón y que se hicieron inventarios de mis bienes, así como la división y partición de los mismos que en la cuenta de división y partición debe contar la cantidad de dicha testamentaria adeudaba, así como los bienes que se consignaron para mi pago que tengo cubierto la mayor parte de dichas deudas cuyos justificantes existe en mi poder que la administración de los bienes señalados que el pago de las deudas antes dichas, fue y ha sido a mi cargo y por lo mismo cualquiera responsabilidad que pudiera resultar solo responderán por mis bienes que la cuenta de albaceazgo la presente, concluido que fue el juicio de inventarios y ella fue aprobada por todos los interesados, y el juez, cuya cuenta aparece un alcance a mi favor, y el cual será recogido por mis albaceas para que se agregue al cuerpo de mis bienes.

Futuros herederos universales

Instituyo por mis únicos universales herederos de todos mis bienes, derechos y acciones a mis ya antes citadas hijas Doña Josefa, Anna, Ignacia, Juana y Francisca.

Testigos

Testamento otorgado por la señora Doña Anna María Muñoscano de Ramírez untando esta como en que queda asentada en su entero acuerdo juicio y cabal memoria y habiéndose leído este codicilo de principio a fin dijo estar conforme con su contenido firmándolo por ella a su elección y suplico el mismo Don Juan Frapaga que lo hizo en el testamento y lo firmo con los enunciados testigos que lo son dichos; Don Frapaga, José Gil, Manuel Gil, Gregorio Peña y Luis García de todos los que doy fe así como de que ninguno de los prenotados testigos es mi escribiente por la señora otorgante y como testigo Juan Sean Trapaga, José Gil, Manuel Gil, Gregorio Peña, Luis García y Joaquín Marcial Ruiz.

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Fedatario

Tesorería de la dirección de instrucción Pública del Estado, partida ciento veinte y dos, el tesorero que suscribe certifico que en la fecha me he formado del cargo siguiente, son cargo un peso, céntimos que entera el C. Joaquín María Ruiz por la manda forzosa que dejo en su testamento Doña Anna Muñoscano de Ramírez y que por la ley debe ingresar en esta tesorería Carvajal y para que conste firmo el presente en Oaxaca a ocho de agosto de mil ochocientos sesenta y tres.

Firma: Joaquín María Ruiz
Escribano Público
Nacional de Números

Sin archivos ordenados no hay cultura, ni historia, ni transparencia. Los invitamos a consultar estas joyas documentales en el Archivo histórico del AGEO.

Equipo de bioseguridad en el archivo

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

EQUIPO DE BIOSEGURIDAD EN EL ARCHIVO

Por Saray Luis Núñez

Por muchos siglos y casi durante todo el siglo XVIII, la mayoría de la gente estaba convencida de que el agua, y especialmente la caliente, era insalubre. Pensaban que permanecer en remojo facilitaría la entrada al cuerpo todo tipo de enfermedades y por ese motivo evitaban asearse con frecuencia.

Hasta ese momento y debido a que en los hogares no había agua corriente, una de las soluciones más comunes para defecar eran los orinales. Su contenido en muchas ocasiones era arrojado por una puerta o ventana al grito de: ¡Agua va! ¿Qué hacían durante siglos anteriores para asearse tras hacer sus necesidades? Si eras rico utilizabas una especie de venda tejida, pero si eras pobre sólo podías echar mano de papeles y trapos usados, hojas de árboles o plantas, musgo y cuando no, la propia mano.

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Las enfermedades son causadas por microorganismos, los seres más primitivos y numerosos que existen en la Tierra, colonizan todo ambiente: suelo, agua y aire, participan de forma vital en todos los ecosistemas y están en interacción continua con las plantas, los animales y el hombre. Se clasifican en cuatro grupos: bacterias, virus, hongos y protozoos; cada uno de estos grupos posee aspectos diferentes en cuanto a su relación, estructura, morfología, nutrición y reproducción.

Una investigación llevada a cabo por científicos del instituto de investigación Max-Planck-Gesellschaft, en Alemania, muestra que en cada metro cúbico de aire flotan entre 1.000 y 10.000 esporas. Cada inhalación que realiza una persona contiene entre 1 y 10 esporas, muchas de las cuales al entrar en contacto con los pulmones pueden desencadenar alergias y diversas enfermedades en personas susceptibles. Así que los microorganismos están en todas partes, alrededor de nosotros; convivimos con ellos a cada momento, casi sin darnos cuenta.

El papel, de naturaleza orgánica, suele ser fuente de alimento y sustrato perfecto para que los microbios habiten en él. En el caso de los hongos, oscuridad, calidez y un poco de humedad son suficientes para reproducirse y crear grandes colonias; las bacterias no requieren mucho más, y algunas veces incluso parasitan a los hongos. Esta colonización provoca grandes deterioros en el papel, hasta el punto de incluso, desaparecerlo.

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En el Archivo Histórico del AGEO se resguardan documentos que datan del siglo XVI a la primera mitad del XX ¿Puede usted imaginar la cantidad de microorganismos que han hecho colonia en ellos? Este material infectado es tratado para eliminar o inactivar los microorganismos y evitar que sigan replicándose y deteriorando el papel, o infectar a alguien.

Para tratar con este tipo de material es necesario usar un equipo de bioseguridad para el cuidado personal. Este debe proveer protección adecuada y usarse correctamente, pues no se sabe con exactitud qué tipo de microbios se encuentran concentrados en los documentos.

El equipo de protección personal crea una barrera entre el individuo y los microorganismos que reduce la probabilidad de tocar, inhalar o exponerse a ellos. También protege al usuario de polvo, residuos y otras sustancias que se utilizan en la desinsectación y la desinfección de los documentos.

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Este equipo consiste en:

Guantes de nitrilo. Protegen las manos del usuario de microbios y ayudan a reducir su propagación, además evitan el contacto directo con sustancias utilizadas en los procesos de conservación y restauración de los documentos.

Respirador de alto nivel para partículas. Crea un sello hermético alrededor de la nariz y la boca para no inhalar partículas de polvo y reducir la exposición a microorganismos.

Overol de Tyvek. Protege la ropa de contaminarse con partículas, esporas y polvo, para que estos se queden en el área de trabajo y no acompañen al usuario a su casa.

Cofia de cirujano. Protege el cabello evitando el contacto directo con las esporas de hongos y otros microorganismos para prevenir infecciones en el cuero cabelludo.

Zapatos cerrados. Los pies descubiertos son más propensos a contraer una infección por hongos, por lo que el uso de zapatos cerrados es obligatorio.

Lentes de seguridad. Protege los ojos del contacto con bacterias, hongos y/o virus, evita el contacto directo del polvo y previene una conjuntivitis.

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Existen riegos para la salud si no se utiliza el equipo de bioseguridad adecuadamente. El personal expuesto a microorganismos puede ser propenso a una alergia respiratoria, cutánea, infección ocular, otitis, e incluso dermatitis. Es importante lavarse las manos antes y después de ir al baño, para ingerir alimentos y al comenzar y terminar la jornada laboral para evitar cualquier otro tipo de enfermedad.

La implementación de normas de higiene y seguridad son de suma importancia para prevenir riegos que puedan llegar a causar daños en los trabajadores.

Gestión documental y administración de archivos

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GESTIÓN DOCUMENTAL Y ADMINISTRACIÓN DE ARCHIVOS

Por Julio León Zárate

En el quehacer cotidiano de las personas e instituciones ¿qué implica gestionar y administrar?. la Real Academia de la Lengua Española las define así: para la primera “llevar adelante una iniciativa o proyecto” y para la segunda, “desempeñar o ejercer un cargo, oficio o dignidad”. En ese contexto podemos citar que los documentos y archivos institucionales juegan un papel primordial, como cita Antonia Heredia Herrera, “exige una doble gestión a partir de una clara distinción sustentada en actuaciones, planificaciones y funciones propias que no impiden la interrelación y la coordinación entre ellas”.

Derivado de la creación del Archivo General del Estado de Oaxaca, que le permitió contar con una estructura donde se identificaran las atribuciones de cada una de las unidades administrativas, tomando como base el Reglamento Interno del AGEO, replicando lo citado en su Decreto y sus ejes rectores: Organización, Conservación y Difusión; el AGEO produce documentos de archivos como parte medular de sus funciones, es por ello, que dada la actividad administrativa, se dio a la tarea de contar con responsables de las diferentes unidades archivísticas que lo componen: Trámite, Concentración e Histórico, en las diferentes etapas o ciclos de los documentos de archivo.

Al implementarse la Gestión Documental y Administración de Archivos se logró el buen manejo de lo que produce cada una de las unidades administrativas; de esta forma al ser el AGEO una institución rectora en materia archivística estatal y cumpliendo con lo que mandatan la Ley de Archivos del Estado de Oaxaca, el Reglamento de los Archivos del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca y los Lineamientos para la Organización, Conservación y Custodia de los Archivos de la Administración Pública Estatal de Oaxaca, se conformó el Comité Técnico de Archivos, cuyos integrantes con fundamento en el numeral 6.1.1.3 de los Lineamientos son: Coordinador de Archivos, Responsable de la Unidad Central de Correspondencia.

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Responsables de las Unidades de Archivos de Trámite, Responsable de la Unidad de Archivo de Concentración y Responsable del Archivo Histórico.

Una de las primeras actividades del Comité Técnico de Archivos fue la capacitación de los integrantes para la implementación del Comité y de los Instrumentos de Control Archivístico, para lo cual cada una de las unidades administrativas tuvo a bien elaborar los proyectos de las funciones que le corresponden, de conformidad con la normatividad aplicable al AGEO y conformando el Cuadro General de Clasificación Archivística.

En referencia a este instrumento, cabe resaltar que la génesis es la identificación de funciones comunes y sustantivas de la institución, que a su vez se reflejan en la generación de expedientes propios de las actividades y por ende de la Gestión Documental, es decir de la no duplicidad de documentos de archivos y expedientes.

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De esta forma el Comité pudo conformar el Catálogo de Disposición Documental que contiene valores documentales, vigencias documentales, clasificación de la información y el destino final de las series producidas por las unidades administrativas del AGEO. Dado lo anterior, se permite establecer a la Administración de Archivos como lo cita nuevamente Antonia Heredia Herrera: “como esta parte de una acotación territorial o institucional y de una atribución reglamentaria de competencias. Su representación más amplia y general, es un Sistema de Archivos que no es sino una estructura o plataforma administrativa en la que cada Archivo tiene su sitio y está relacionado con los demás y consta no sólo de estas instituciones, sino de Órganos consultivos y ejecutivos, de un cuerpo legislativo y normativo y de una justa distribución de recursos tanto económicos como profesionales que posibiliten las mayores cotas de servicio”.

Como conclusión, la correcta aplicación de la Gestión Documental y Administración de Archivos permitirá saber qué tenemos, dónde se ubica y su posterior consulta, y esto es de suma importancia, porque los archivos son la memoria administrativa e histórica de las instituciones.

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!!INUNDACIÓN EN OAXACA!!

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

!!INUNDACIÓN EN OAXACA!!

Por Hebert Citlali Juárez Ruiz

Sin duda alguna, una de las catástrofes naturales más lamentables en la historia del estado de Oaxaca, fue la inundación de 1944, ocasionada por un huracán que toco tierra en el puerto de Veracruz, derivándose lluvias torrenciales desde el 23 de septiembre, afectando zonas del estado de Oaxaca como Tuxtepec, que en algún momento quedó sepultado bajo metros de agua, debido al desbordamiento del río Papaloapan. Muchas fueron las perdidas en aquel lugar, al terminar la crisis y bajar el nivel de las aguas, se encontró una gran cantidad de cuerpos por todo lo ancho y largo de Tuxtepec, cuya población pidió auxilio mediante solicitudes, anexando fotografías del estado en el cual habían quedado sus viviendas y demás bienes, a fin de que de algún modo, se les pudiera restituir el patrimonio perdido.

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De acuerdo al expediente encontrado dentro del acervo del Archivo Histórico del Estado de Oaxaca, correspondiente al fondo Gobierno, sección Asistencia social, serie Informes de 1944; en un inicio surgió el apoyo entre los mismos habitantes del pueblo, que con desesperación asistían donde se les requería, sin embargo al verse rebasados por la situación, solicitaron la intervención del exterior. Las autoridades más próximas en acudir al grito de auxilio, por su cercanía geográfica, fueron las de Veracruz, representadas por su gobernador Don Jorge Cerdán Lara, quien en compañía de su secretario Don Miguel Alemán Valdés, vieron la magnitud del desastre. Igualmente encontraron eco en el señor Don Francisco Rodríguez Pacheco, tuxtepecano de nacimiento quien prestó ayuda desde el estado de Puebla junto a su esposa doña María Pacheco en varios aspectos, entre los que destaca la movilización de la cruz roja de Puebla a los lugares de mayor necesidad, así como el apoyo en la estabilización de la educación.

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La situación sufrida en ese momento fue empeorando por un apagón en la zona, sumando a eso las condiciones insalubres con las que tuvieron que lidiar por la descomposición en las que se encontraban los cuerpos y daños en la totalidad de sus cosechas, trayendo consigo enfermedades varias y escasez de insumos. Las personas que se encontraban encarceladas también pidieron socorro y por ello, en ese momento, el presidente municipal interino Don Felipe Matías Parra resolvió liberar a toda persona que se hallaba en prisión, con la finalidad de que se pudieran resguardar del terrible accidente, redimiéndoles además de todas sus penas. A raíz de eso se estableció que en ese día se pudiera absolver a una persona que se encontrara privada de su libertad, siendo los pobladores quienes reclamaran al que creyeran más conveniente, y es así también como a partir de esa fecha en la región de Tuxtepec, se conmemora el 24 de septiembre el día del preso.

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Las repercusiones de la tragedia se extendieron hasta el Istmo de Tehuantepec, donde las constantes lluvias desbordaron su río dejando colapsado el puente ferrocarrilero con el cual contaban, lo que trajo consigo para el pueblo, incomunicación y bajas económicas, debido a que este medio era muy utilizado para transportar y comercializar mercancía. Igualmente, los pobladores experimentaron perdidas de bienes y cosechas al ser arrastrados por la fuerza que traía el agua. Conforme pasaban los días, las provisiones comenzaron a escasear, ocasionando entre los pobladores hambruna y enfermedades, y muchos de ellos al verse acorralados en sus viviendas, buscaron refugio para su familia en lugares de mayor altura.

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A partir de entonces, se conmemoran aquellos días en los cuales los pobladores de la región reconocen la ayuda que les brindaron los estados vecinos, así como la solidaridad de los pobladores a fin de que pudieran sobreponerse de la catástrofe vivida en sus tierras. Igualmente recuerdan con agradecimiento la dedicada labor de apoyo de Don Francisco Rodríguez Pacheco, quien con su ejemplo demostró que no obstante la capacidad con la que cuentes y los alcances que esta puedan llegar a tener, siempre es importante recordar cuáles son tus orígenes y tener presente las necesidades de la gente.

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Sin archivos ordenados no hay cultura, ni historia, ni transparencia. Los invitamos a consultar estas joyas documentales en el Archivo histórico del AGEO .

Evaluar para conservar, prevenir para no restaurar.

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

EVALUAR PARA CONSERVAR, PREVENIR PARA NO RESTAURAR.

Por Rossana Sierra Espinoza

La Conservación es el acto responsable que comprende el conjunto de medidas y operaciones programadas y destinadas a garantizar la preservación de un objeto, aceptando su declive natural, sin alterar su capacidad simbólica o de transmisión de valores.

Por su parte, la restauración es la actividad de la conservación, que se ocupa de intervenir directamente sobre los objetos cuando los medios preventivos no han sido suficientes para mantenerlos en buen estado. Aplica los tratamientos necesarios para frenar los procesos de alteración patológicos, no solventables por otros medios, así como subsanar los daños que presenten y con ello permitir la pervivencia de los bienes culturales, es decir, aquellos con un valor para la sociedad.

Surgida con el propósito de la recuperación estética ligada al gusto de cada una de las épocas, la práctica de la restauración se ha adaptado alternativamente a las necesidades particulares e institucionales, evolucionando a su vez bajo un perfil tecnológico, filológico y ético. Ha pasado de ser una actividad meramente artesanal, a una disciplina que exige, además de la capacidad técnica del restaurador, conocimientos histórico-artísticos y científicos sobre materiales, factores de degradación y de conservación; cuyos planteamientos han de hacerse desde una perspectiva interdisciplinaria.

Conservar es una de las funciones básicas de bibliotecas y archivos, y es uno de los ejes rectores del Archivo General del Estado de Oaxaca, junto a los de organizar y difundir. La conservación garantiza que la difusión pueda mantenerse para el mayor número de generaciones posibles, pues sin ella no es posible el acceso y este carácter esencial, determina que en todas las actividades del archivo deba ser tomada en cuenta.

Para conservar hay dos caminos: la prevención del deterioro, campo de estudio de la Conservación Preventiva; y la reparación del daño, campo de actuación de la Restauración y/o Conservación Curativa. La prevención siempre será la más deseable, antes de que el daño ocurra y deba ser solventado, o no, en el caso de que éste sea irreversible.

En todas las actuaciones aplicadas a los bienes documentales, ha de evaluarse el impacto de cualquier decisión sobre la conservación de las colecciones. La UNESCO define[1] a la Conservación como la actividad cotidiana que debe ser efectuada por todo el personal cada día del año y comprende:

  • La vigilancia estricta sobre el medio ambiente, limpieza, manipulación, instalación y condiciones de seguridad.
  • La revisión periódica del estado de conservación de los fondos.
  • Intervenciones sobre los deterioros, ya sean pequeñas reparaciones (sic) –restauraciones– o cuidado de documentos más deteriorados.

Los dos primeros puntos corresponden al ámbito de la Conservación Preventiva y su evaluación nos permite identificar factores que pueden causar, detonar o acelerar procesos de deterioro, así como reconocer efectos de alteraciones patológicas ya ocurriendo, y con base en ello, aplicar planes y/o programas correctivos que actúen desde la periferia sin incidencia directa sobre los documentos.

El último punto atañe a la restauración y/o conservación curativa, para llegar a él es necesaria la evaluación del estado de conservación del documento de archivo, con el fin de emitir un diagnóstico que priorice el o los deterioro(s) que amenazan la pervivencia de sus valores y con ello, decidir la metodología para su intervención.

En colecciones y más específicamente en archivos, la evaluación es fundamental, pues al ser un conjunto de documentos con antecedentes compartidos de creación, función y resguardo, gran parte de ellos también tienen un historial clínico común, es decir, comparten causas, mecanismos y efectos de deterioro.

Al evaluar, registramos datos sobre el estado de conservación de los documentos, que serían equivalentes a los síntomas físicos de una persona enferma. Es necesario analizar sus mecanismos de acción y rastrear sus causas para que el diagnóstico direccione a la solución y no sólo resulte en un paliativo, en una aspirina.

Una poderosa razón para preponderar la conservación preventiva sobre la restauración, es la puramente económica. Tanto en el ámbito privado como en el público, el deterioro supone la devaluación de una colección, entendiendo esto como una pérdida o disminución de valores, y la restauración material supone el consumo de muchos recursos materiales y humanos, además de uno muy valioso, el tiempo. La evaluación, como medida de conservación, nos acerca a esa conocida máxima que dice: es mejor prevenir que, en este caso, restaurar.

 

[1] G.M. Cunha. “Métodos de evaluación para determinar las necesidades de conservación en bibliotecas y archivos: un estudio del RAMP” en inglés. Paris, UNESCO, 1998, p.8. Disponible en línea: www.unesco.org

Para llegar al libro

ARCHIVO GENERAL DEL ESTADO DE OAXACA

PARA LLEGAR AL LIBRO

Por Flavio Gómez Reyes

Los libros como los conocemos ahora, no siempre han sido así. Para llegar a este punto, han pasado por un largo proceso que ha evolucionado con esa búsqueda del ser por saber más. Primero los rollos de papiro, que resultaban de difícil manejo por su forma y tamaño. Luego los códices, formados por varios cuadernillos o bloques de hojas unidos por una costura; al ver que éstos se maltrataban por el uso, surgió la idea de protegerlos con tapas de madera sujetas con cintas de cuero. Después surgen las primeras ornamentaciones hasta llegar a encuadernaciones más elaboradas, con aplicaciones de dorado o inclusive incrustaciones de piedras preciosas; verdaderas obras de arte.

Antes de continuar definamos qué es una encuadernación: es la parte exterior de un libro, que tiene como función específica protegerle para su uso; también se le conoce con ese nombre, al proceso de creación de un libro de principio a fin.
Un libro está formado por un cuerpo y su encuadernación o cartera. El cuerpo del libro es un bloque de fojas dobladas por la mitad y dispuestas en cuadernillos, éstos unidos por una costura. La encuadernación o cartera, cubre al cuerpo del libro con un sistema de tapas y un lomo que protege a la costura.

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En el proceso de encuadernación, se utilizan materiales que se van transformando paso a paso con ayuda de herramientas específicas, hasta convertirse en un libro. Hilo, aguja y cintas de tela o piel, forman la costura y sus soportes. Cartón, piel, papel o tela se transforman en la cartera. Con la ayuda de brocha y adhesivo, lápiz, regla y escuadras, plegaderas, prensa, cúter y tijeras entre otros, se construye un libro.

El primer paso es formar el cuerpo del libro. Las fojas son dobladas por la mitad, marcando el doblez utilizando una plegadera de hueso. Para formar cada uno de los cuadernillos, se empalman cuatro o cinco fojas dobladas; el grosor del libro estará determinado por el número de cuadernillos, colocados unos sobre otros. Las estaciones de costura son los puntos por los cuales se pasa el hilo para unir unos cuadernillos con otros, estos puntos deberán ser marcados previamente y perforados.

La costura es fundamental como elemento que une a los cuadernillos. Para hacerla, el hilo se pasa a través del primer cuadernillo por las estaciones de costura, agregando uno por uno hasta unirlos todos. En ciertos libros, muy anchos o gordos, es necesaria la inclusión de soportes de costura o nervios, estos pueden ser de piel, cintillas planas de tela e incluso cordelillos formados por la torsión de hilos delgados; su función será la de dar mayor soporte a la costura y una unión más resistente entre el cuerpo del libro y la cartera.

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Las cabezadas, que pueden ser bordadas o falsas, se colocan en la cabeza y al pie de la lomera, algunas son muy coloridas y complementan su estética. Su función es evitar la entrada de polvo entre el lomo y la lomera, antiguamente iban unidas a la costura, lo que sumaba fortaleza estructural a la misma.

La cartera o encuadernación es la protección y presentación del libro, va desde lo más modesto a las exquisitamente decoradas. Está formada por tres partes: el lomo y dos tapas. Puede ser rígida, con una estructura de cartón o madera recubierta de un material flexible; las piezas que dan estructura se perfilan separadamente y se unen entre sí con el material de recubrimiento, que puede ser uno solo o la combinación de varios; o también ser flexible usando piel, pergamino, papel, tela o algún material sintético. El tamaño de la cartera deberá abarcar el ancho y largo del cuerpo del libro, idealmente un poco más para proteger los bordes del papel o cantos.

El endose, que tiene como función unir el cuerpo del libro con la cartera y proteger a la costura, va adherido a la lomera, puede ser de tela o papel, en una sola pieza o fraccionado. Las guardas, dos fojas lisas o decoradas dobladas por la mitad, tienen como finalidad cubrir la parte interna de la cartera, así como proteger al cuerpo del libro. Su unión debe ser muy cuidadosa, pues si no se hace de forma correcta, arruinará la encuadernación y todo el trabajo que ésta representa.

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El proceso de encuadernar es minucioso y lento pero muy gratificante. Si son encuadernaciones nuevas, de autor, o libros de artista, el encuadernador decide el nivel y el estilo, aportando sus propias ideas, incorporando otros materiales y procurando nuevos diseños. En el caso de los libros que hay en el Archivo Histórico del AGEO, existe una cantidad considerable que ha perdido su cartera, y al no tener indicios del tipo de encuadernación que tuvieron, no le rehacemos ni diseñamos nada nuevo; les es colocado un sistema de guardas que los protege pues es importante respetar la originalidad de cada libro, siguiendo el principio ético de la Restauración profesional.

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